Yo, en cambio, me lo creía ¿Por qué no?

Pocos recuerdos tengo de mi infancia. Uno de ellos, quizás de los más arraigados, es de hace treinta y seis años. Recuerdo el comedor de mi casa y la televisión, en blanco y negro, claro ¿Estábamos todos? No lo sé, pero sí que estaba mi abuela. Saya negra, corpiño negro, cabellos plateados recogidos en un moño y profundas arrugas surcando la cara. Yo, absorto, mirando la tele. Un chisme con tres patas apoyado en una superficie gris clara y al fondo, todo negro. Un hombre con una especie de escafandra dando saltitos como si de un juego se tratara. No sabía el día que era. Ahora lo sé, 20 de julio de 1969. El primer hombre en pisar la Luna. “¡Pamplinas! Eso es mentira. Seguro que lo están haciendo como las películas, ¿cómo va a ir un hombre a la Luna con lo lejos que está?, ¿y para qué?”, dijo mi abuela.

Mi abuela se imaginaba que la Luna estaba lejos, pero no sabía a la distancia que estaba. Tampoco sabía el tamaño que tiene, pero no podía asimilar la idea de que alguien hubiera ido a la Luna. Nació en un pequeño pueblo de Soria, vivió gran parte de su vida en otro hasta que se fue, ya viuda, con su único hijo y su familia a Zaragoza. Como ella decía, “nació con el siglo”. Vivió y trabajó en el campo y se hizo fuerte en él. Había pasado muchas calamidades y aprendido de ellas: la guerra, el hambre. Todo lo había visto de cerca, lo había sentido y sufrido, ya había visto todo lo que hay que ver ¿Quién le iba a engañar a ella con esas “pamplinas”? Yo, en cambio, me lo creía ¿Por qué no? Tampoco sabía lo lejos que estaba la Luna, tampoco sabía lo que es la fuerza de la gravedad y lo difícil que es “escapar” de ella. Pero, ¿por qué no? Sin embargo, yo nunca me hubiera podido imaginar que vería misiones espaciales yendo a Titan, a Marte o a un cometa. Más aún, nosotros, aquí, ¿diseñando esas misiones?, ¿desarrollando sistemas para controlarlas?, ¿contribuyendo a la exploración espacial?

Me considero un privilegiado pero tengo envidia de muchos compañeros de GMV. Envidia de Pedro, por no haber podido sentir las sensaciones al salir al espacio. Envidia de Enrique o Chema al “ver” como el Mars Express entraba en la órbita de Marte en Nochebuena después de haber realizado la maniobra diseñada y calculada por sus programas de ordenador. Envidia de Arturo al ver las fotografías de Marte captadas por el Mars Express gracias al diseño de la misión realizado. Envidia de Juan Antonio o Jesús al vivir el perfecto fly-by de Rosetta el 5 de marzo a una altura de 1.954 kilómetros sobre el océano Pacífico, después de un viaje perfecto de más de un año gracias a los cálculos realizados para el lanzamiento y las maniobras ejecutadas. Envidia de José Manuel al ver realizarse poco a poco la misión Rosetta diseñada. Envidia de David mientras SMART-1 orbita la Luna. Envidia de Valentín al pensar en Huygens entrando en la atmósfera de Titan y aterrizando en él de forma perfecta. Yo siento envidia de ellos porque viven un sueño, pero ¿no sentirán ellos nostalgia de no poder estar “allí”? Quizás ellos quisieran ser auténticos “exploradores”. Unos podemos sentir envidia, otros nostalgia, pero todos debemos sentir orgullo de estar contribuyendo a la exploración espacial europea.

¿Y vale para algo la exploración espacial?, preguntarán los más pragmáticos. Yo creo que sí. De la misma forma que las actividades espaciales han contribuido significativamente a nuestra vida cotidiana de hoy, la exploración espacial puede contribuir al desarrollo de nuevos materiales, nuevas herramientas e insospechadas aplicaciones del mañana. Nadie hubiera pensado que hoy íbamos a estar utilizando tecnología espacial cuando cambiamos los pañales de nuestros hijos, cuando freímos huevos o cuando esquiamos. Nosotros mismos, hace unos años, tampoco podíamos ni imaginar que sistemas nuestros, con dicha tecnología, iban a ayudar a ciegos en las ciudades, a personas con riesgo físico a aumentar su seguridad, a agricultores a mejorar sus labores del campo o a médicos a entrenarse a realizar intervenciones quirúrgicas.

Otro aspecto importante de la exploración espacial es la innovación y la tecnología. En España, la principal industria es el turismo. La exploración espacial mueve cantidades presupuestarias ínfimas comparadas con él, sin embargo, tiene el gran atractivo de que impone desafíos tecnológicos, desafíos que motivan e ilusionan. Desafíos que permiten que personas con muy alta cualificación y capacidades se queden aquí, con nosotros, en España. Y, por qué no, en GMV. Hoy se pueden hacer trabajos punteros en la exploración del espacio. Mañana, quién sabe, en el desarrollo de alta tecnología para medicina. Son capacidades que de otra forma se perderían.

No pretendo convencer a los más pragmáticos, de la misma forma que no intentaría convencer a mi abuela de que Neil Armstrong había pisado la Luna. Pero lo que sí es objetivo es el trabajo que cada día estamos realizando, los nuevos sistemas que estamos implementando y las nuevas tecnologías que estamos desarrollando. El trabajo es exigente, todos los días hay que estar aprendiendo, pero es interesante y todos los días estás haciendo cosas nuevas. Los de espíritu más financiero preguntarán ¿y la rentabilidad? A estos les podemos decir que el ratio de contribución al PIB por empleado en el sector es cinco veces superior a la media nacional.

¿Y a dónde nos llevará la exploración espacial? No lo sé. No sé a qué misiones contribuiremos, qué sistemas implementaremos o qué nuevas tecnologías desarrollaremos. Mi abuela no se lo creía, yo si. Pero no soy mejor que ella: hoy, cuando veo los SMS de mi hija no los entiendo. El futuro es desconocido pero todos nosotros contribuimos a él día a día.

Autor: Jesús B. Serrano

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    2 opiniones en “Yo, en cambio, me lo creía ¿Por qué no?

    1. juan josé

      Dificil debe ser llegar a la luna o intervenir con éxito en los cálculos que permitan llevar una nave a Marte o cosas por el estilo.
      Pero más me asombra que haya gente que interviniendo en cosas como estas se acuerde lo primero de su abuela Encarna. Quisiera acertar pensando que aquello solo es posible con esto.

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