Unos comentarios sobre MARTE (The Martian)

Hace poco se ha estrenado en las pantallas españolas la película “Marte”, basada en el libro “El Marciano”, de Andy Weir (nótese que en inglés no hay discrepancia entre libro y novela, llamándose ambos “The Martian”; personalmente, no entiendo la necesidad de cambiar el título en la traducción de la película, pero no es sino una más de una larga lista de traducciones imposibles). Como se puede imaginar, esta película toca temas muy relacionados con los proyectos que se realizan en GMV.

Hay muchísimas cosas que esta película presenta muy bien, así como algunas que no presenta tan bien, la mayor parte de las veces como licencia narrativa para generar tensión o la historia. Veamos algunos de estos elementos.

Pequeña ficha de la película

imagen 1Póster de la película (FOX) Título: Director: Guionista: 

 

Protagonistas:

Marte (The Martian)Ridley ScottDrew Goddard (Adaptación de novela original de Andy Weir) 

Matt Damon

Jessica Chastain

Jeff Daniels

Michael Peña

Kristen Wiig

Donald Glover

Kate Mara

Aksel Hennie

Sean Bean

Chiwetel Ejiofor

Sebastian Stan

Mackenzie Davis

 

Resumen del argumento

 alerta AVISO IMPORTANTE: Tanto en esta sección como en las siguientes, se comentarán detalles del argumento de la película, pudiendo desvelar elementos de la trama. Si se quieren evitar spoilers, recomendamos no seguir más allá de este punto. También te recomendamos muy encarecidamente que te leas el libro y/o te veas la película, y así no habrá ningún problema.

 

Mark Watney está en aprietos. Una tremenda tormenta ha hecho que, por error, sus compañeros lo dieran por muerto, y que se haya quedado solo en Marte. Su supervivencia en este entorno hostil dependerá de su uso de la ciencia, de su sentido del humor, y de hacer saber a la Tierra que sigue vivo para intentar contar con la ayuda de la NASA.

No enfades a Thor en Marte… ¿o sí?

Creo que deberíamos empezar por el elefante en la habitación. Todos los comentarios que se pueden encontrar por la red acerca de la película destacan que el punto de partida de las desventuras de Watney no podría darse en realidad. Como se ve en el argumento, Watney se queda atrapado en el planeta rojo por culpa de una espectacular tormenta de polvo, que llega a levantarlo en el aire.

¿Por qué es tan polémica esa escena? Si bien es cierto que Marte tiene importantes tormentas de polvo, tan grandes que pueden llegar a cubrir prácticamente todo el planeta, hay un elemento que dificulta el que levanten a un astronauta: la densidad atmosférica marciana. La densidad atmosférica en Marte es mucho menor que en la Tierra, por lo que la fuerza que el viento podría ejercer sería mucho menor. Mientras que en la Tierra la densidad normal del aire tiene un valor de alrededor de 1,2 kg/m3, en Marte este valor es de entre unos 0,01013 y 0,0155 kg/m3. Viene a ser como la que te puedes encontrar a unos 35 km de altura aquí en la Tierra. Es realmente muy bajo.

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Las flechas blancas marcan el contorno de una tormenta. Tiene un respetable tamaño (pinchar para ampliar) (fuente: Wikipedia)

Además, para dificultar más las cosas, la velocidad que puede alcanzar el viento en Marte no es tampoco demasiado alta. Según las mediciones de la sonda Viking, que estuvo posada en Marte durante una tormenta, los vientos eran de 61 km/h, con ráfagas de 94 km/h. Como se puede ver, eso no es mucho, comparados con los 300 km/h que se pueden medir en la Tierra.

Sin embargo, uno podría decir que claro, la fuerza del viento es menor, pero la gravedad en Marte también lo es, por lo que costaría menos levantar a Watney del suelo. Y es cierto, la gravedad en Marte es un 37,6% la gravedad terrestre. Por tanto, la fuerza necesaria para levantarlo sería un tercio de la que haría falta en la Tierra.

Bueno, se pueden hacer unos números rápidos y ver quién tiene razón. Lo primero sería ver lo que pesa Watney. Dado que está interpretado por Matt Damon, tomemos su peso como referencia, que es, aparentemente, de unos 84 kg. Naturalmente, a esto hay que añadir el peso de su traje (que en realidad no sería como en la película, pero ya hablaremos de ello). Seamos generosos, y pongamos sólo 20 kg. Tenemos un total de 104 kg de… masa. Que no peso. Antes hice algo de trampa al decir peso. Son dos cosas que se confunden fácilmente, dado que en la Tierra son bastante intercambiables. El peso es como llamamos, en general, a la atracción gravitatoria que la Tierra ejerce sobre nuestra masa, y es la aceleración gravitatoria (9,8 m/s2) por la masa. Como hemos visto, en Marte la gravedad es mucho menor (un tercio), por lo que si bien en la Tierra la fuerza que habría que hacer para levantar a Watney sería de 1019.2 Newtons, en Marte sólo sería de 386 N. Parece que la tormenta no lo tiene tan difícil.

Ahora habría que ver cuál es la fuerza de la tormenta. Para ello podríamos estimar la resistencia que se genera por la interacción del astronauta y del viento. La resistencia producida por el aire depende de la presión dinámica (que se genera con el movimiento del aire), que depende directamente de la densidad del aire y del cuadrado de la velocidad del viento, y de la superficie del cuerpo en el que impacta, en este caso el pobre astronauta (¿deberíamos decir areonauta?), así como de un coeficiente de resistencia. La fórmula vendría a ser formula, pero no entremos en detalles. La superficie total de un humano viene a ser de 2 m2, con lo que la expuesta al viento sería la mitad. Pero el traje debería abultar, aumentando la superficie. Además, queremos ponerle las cosas fáciles al viento, porque ver volar a Matt Damon es bastante espectacular. Digamos un área de 1,2 m2. El coeficiente de resistencia humano se ha estimado entre 0,3 y 0,6, así que usemos 0,8. La densidad del aire marciano ya la hemos visto, así que usemos un ligeramente alto valor de 0,016 kg/m3. También hemos visto la velocidad del viento en Marte, en condiciones de tormenta, pero vamos a imaginar que la tormenta es más fuerte de lo que se ha visto nunca (lo cual no es muy realista, parece ser que las tormentas están perdiendo fuerza, pero bueno, hagámoslo sólo por diversión), y que los vientos eran de 150 km/h. Te lo estamos poniendo fácil, Marte.

Bien, entonces, si la fuerza de resistencia es mayor que 386 N, Watney saldría volando, tanto más cuanto mayor sea la fuerza. Si es menor que eso, podría zarandearlo (o ni se inmutaría si fuera un valor muy bajo), y nos quedaríamos sin película.

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Los aguerridos astronautas padeciendo los rigores de una tormenta marciana (pinchar para ampliar) (FOX)

¿Qué valor sale? Pues sale una fuerza de… 13,33 Newtons. Vaya. Watney tendría que pesar 3,6 kilos, manteniendo el mismo tamaño y forma, para que las fuerzas se igualaran, y eso en condiciones muy favorables para Marte.

Ya cuando la sonda Viking padeció su tormenta se vio que no había desplazamiento de ningún elemento del terreno (rocas, piedras, guijarros, arena), sólo el polvo, que provocaba que se oscureciera el cielo y que bajaran las temperaturas. De hecho, la densidad de la atmósfera marciana es tan baja que sólo para levantar ese polvo se necesitan vientos de 65 a 79 km/h.

Esto es algo que el propio autor reconoce. Sin embargo, lo puso ahí por motivos creativos. No obstante, hay una escena en el libro que no está presente en la película, ya cerca del final de la historia. Cuando Watney está yendo en el rover, que está alimentado por baterías recargadas por paneles solares, hay un momento en el que se dirige a una tormenta. El principal peligro en esta ocasión no era el viento (que como hemos visto no le haría mucho), sino que al llegar a las zonas de mayor concentración de polvo los paneles solares no recibirían suficiente luz solar para recargar completamente las baterías, por lo que podría recorrer menos distancia con la misma carga, tardando mucho más tiempo y perdiendo su ventana de salvación. Que es algo que sí pasaría con una tormenta marciana.

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Oscurecimiento del cielo a lo largo de varios días por causa de una tormenta marciana (fuente: Wikipedia)

Miremos a las montañas bajo este ¿azul atardecer?

En la película MARTE podemos disfrutar de unas magníficas vistas del planeta rojo. Las vistas que se toman desde el espacio son muy realistas, representando con fidelidad el aspecto real del planeta.

En cambio, cuando se está desde tierra (con minúscula), son muy terrestres, y la orografía está un poco exagerada con respecto a la que hay por la zona. Lo cual es normal, dado que se quiere transmitir el dramatismo y la dificultad de ir por ese paisaje. Los vehículos marcianos no irán muy rápido, y no estarán diseñados para terrenos escabrosos, y para transmitir eso al espectador es normal que se exageren un poco las escalas.

Por otro lado, las imágenes son muy bellas, y se puede disfrutar de preciosos atardeceres como éste.

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Mark, el atardecer está hacia tu izquierda (FOX)

Fantástico, salvo que en realidad el cielo debería ser azul (y el sol bastante más pequeño, pero obviemos eso). Ya, ya sé que el cielo en Marte es anaranjado, y que los atardeceres son rojos y dorados… pero son rojos y dorados en la Tierra. De nuevo, no me meteré en detalles, pero el color del cielo se produce por dispersión de la luz. Básicamente, diferente composición atmosférica genera distintos colores. En la Tierra eso da azul, y en Marte anaranjado… lejos del sol. Alrededor del sol sería azul, pero durante el día no se aprecia bien, cosa que sí se aprecia cuando atardece. Quedémonos con que en Marte, el atardecer es azul. Podéis ver las pruebas en las siguientes fotos tomadas desde Marte, que bien podrían aparecer en cualquier cuenta de Instagram (#SinFiltros).

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Atardecer en Marte, con el sol ya puesto, visto por la Viking (fuente: Wikipedia)

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Atardecer en Marte visto por el rover Spirit (pinchar para ampliar) (fuente: Wikipedia)

Gravedad de gravedades, todo es gravedad

Como hemos comentado un poco más arriba, la gravedad en Marte es más reducida que la terrestre. Un tercio, de hecho. No es tan reducida como la de la Luna, que es un sexto de la de la Tierra (y por tanto, la mitad que Marte), pero sí suficientemente baja para que se note. Es decir, no se andaría como en la Luna, pero me temo que tampoco se andaría como en la Tierra, que es básicamente como anda Watney (y el resto de personajes el breve tiempo que están en Marte).

Hay otro elemento de la película que también tiene una gravedad diferente a la terrestre, y éste es la gran nave Hermes. La Hermes es una nave propulsada por motores iónicos, alimentados mediante energía nuclear. Y eso está bien. Sí, señores, esto que suena a la ciencia ficción más descabellada en realidad es algo relativamente realista (sin pasarnos, eso sí; el reactor que haría falta para mover la Hermes sería increíblemente grande y pesado, y no está tan claro que pudiera lanzarse al espacio). Los motores iónicos sí que llevan bastante tiempo entre nosotros. Su principio de funcionamiento es algo diferente al de los químicos tradicionales. En un motor químico tradicional se da un empuje muy alto, durante muy poco tiempo. Los motores iónicos, en cambio, generan empujes muy pequeños, pero durante mucho tiempo. Por ejemplo, la Hermes tiene un empuje de 2 mm/s2. Eso es muy poco. Para pasar de 0 a 100 km/h tendría que estar acelerando durante 3 horas y 52 minutos. No es un rugiente deportivo, está claro, pero si mantienes esa aceleración durante un largo período de tiempo (días, meses…), consigues una buena velocidad, y en eso se basa un motor iónico, en tenerlos encendidos, acelerando, durante mucho tiempo.

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La Hermes adelantando a la Tierra por la izquierda (FOX)

Lo que nos importa de la Hermes ahora es que proporciona una sensación de gravedad a sus tripulantes. Los efectos de la ingravidez en el cuerpo humano son bien conocidos, siendo probablemente uno muy importante la descalcificación de los huesos en períodos prolongados, efecto que no es reversible a día de hoy. Además, debilita bastante, y si se quiere que los astronautas puedan ser operativos al llegar a Marte, es bueno que eviten la ingravidez.

¿Cómo se genera esa gravedad? Lamentablemente, aún no tenemos sistemas de gravedad artificial como en Star Trek o Star Wars, y hay que recurrir a sucios trucos físicos. En concreto, mediante la fuerza centrífuga (si algún amigo físico os comenta que esa fuerza no existe, remitidle a esta tira de XKCD de mi parte (aquí se puede ver en castellano)). Es una fuerza que todos hemos notado alguna vez. Por ejemplo, al ir en un coche, cuando éste toma una curva a cierta velocidad, sentimos que somos impulsados hacia fuera de la curva. O también es lo que mantiene a una piedra sujeta a una honda cuando ésta gira. Usando el mismo principio, se puede hacer girar una parte de la nave, y eso simularía una gravedad hacia el exterior del círculo.

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Kate Mara no se cae, porque en realidad su “gravedad” va hacia arriba (pinchar para ampliar) (FOX)

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Gira, la Hermes gira, en el espacio infinito (FOX)

¿Es realista esta gravedad artificial tal y como está representada en la película? Bueno, empecemos por comentar que en la novela se dice que la gravedad a bordo de la Hermes de 0,4g, es decir, un 40% la de la Tierra. Teniendo en cuenta que Marte es un 33%, es un buen compromiso. Con lo cual, la nave puede girar un poco más despacio que si tuviera que simular completamente la gravedad terrestre. Esto es importante por varios motivos, uno de ellos es que gastas menos energía en acelerar hasta la velocidad de giro necesaria, y en el espacio eso siempre es bueno. El otro, lo veremos un poco más adelante.

La aceleración que se puede conseguir depende de la velocidad angular (o velocidad de giro) y del radio del círculo (la fórmula es formula 2), y tendría que darnos 0,4*9,8 m/s2, es decir, 3.92 m/s2. El radio se puede estimar a partir de la imagen de Kate Mara en la ventana, y luego llevar eso a la vista de la Hermes completa.

Kata Mara mide, dicen, 1,60 m. Asumiendo que no lleva tacones, y jugando con las imágenes y las escalas, me sale que el radio sería de unos 22,5 metros. Por tanto, debería girar a 0,417 rad/s. ¿Lo hace? Sinceramente, no lo sé. Pero en Wired analizaron el vídeo (lo que en parte inspiró este análisis, aunque ellos estiman un radio diferente), y les salió que parece que gira a 0.109 rad/s. Cuatro veces menos. Para girar a esa velocidad, se necesitaría un radio de 329 m, y creo que no me he equivocado tanto midiendo a Kate Mara. Como dicen en Wired, lo harán por motivos dramáticos.

Hay dos elementos que no se suelen tener en cuenta a la hora de diseñar naves en la ciencia ficción que generen gravedad mediante giro. Una es que como hemos visto, la “gravedad” depende del radio de giro, por lo que cuanto más cerca del centro, menos gravedad. Por ejemplo, en el centro se estaría en caída libre, lo que entendemos por gravedad cero (bueno, esto sí se suele tener en cuenta). Lo que no se tiene en cuenta es que, si el radio es pequeño, es muy posible que tu cabeza tenga una gravedad diferente a tus pies. No sé cómo será eso, pero no tiene pinta de ser muy confortable. Veamos qué pasa en los casos anteriores. Si la nave tuviera los 22,5 metros comentados, y girando a 0,417 rad/s, y si tu cabeza estuviera a 1,8 m del suelo (como la mía), la “gravedad” en ella sería de 3.606 m/s2. Esto es, un 8% menos que en los pies, lo que ya sería bastante perceptible. Si en cambio tuviéramos el caso de la Hermes que girara despacio, y midiera 329 m, la diferencia sería de sólo 0,55%, algo bastante más cómodo.

El otro elemento es que cuando pones algo a girar no sólo aparece la fuerza centrífuga. Hay otro fenómeno menos popular que es la fuerza de Coriolis. No quiero ponerme muy técnico (igual alguno dice que para eso ya llego tarde), pero es una fuerza que aparece cuando te mueves en un sistema que gira. Como por ejemplo, en la Hermes. Es una fuerza perpendicular a la velocidad, y al giro… pero mejor veamos un ejemplo. Si vas andando siguiendo el perímetro, por ejemplo, en dirección contraria a la de giro, aparecería una fuerza de Coriolis hacia “abajo”, es decir, aumentaría la gravedad. Si fueras en la dirección de giro, en cambio, disminuiría la gravedad. Como hemos dicho, esta fuerza depende de la velocidad de giro y de la velocidad a la que te mueves. Por tanto, si Kate Mara camina con una velocidad de unos 3 km/h, que es lento pero parece algo bastante razonable para moverte por una nave espacial, tu gravedad podría cambiar en un 18% en la Hermes pequeña, la que gira rápido. Eso es bastante. En cambio, en la Hermes mayor que gira más despacio, cambiaría un 4,65%, lo que tampoco está mal, pero se notaría mucho menos.

Por tanto, no parece que en la película representen esto bien. Pero lo que está claro es que si queremos que el viaje espacial sea cómodo, deberemos hacer naves con un radio de giro lo mayor posible. O desarrollar la gravedad artificial de Star Trek.

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La estación Babylon 5 con 500 metros de radio parece mucho más confortable (si obviamos todas las complicaciones políticas y diplomáticas que surgen a su alrededor) (Warner Bros.)

Under pressure

En la película se ven dos tipos de trajes espaciales. Por un lado, los grandes y aparatosos que se ponen cuando realizan una actividad extravehicular en el espacio, y luego unos más ligeros y cómodos para cuando salen a Marte.

Las condiciones en el espacio son muy duras. Todo intenta matarte. En el espacio hace mucho frío, y tienes que protegerte contra ello. Pero además, si el sol te ilumina, te vas a calentar. Y te vas a calentar mucho. Muchísimo. Hay un entorno de radiación bastante intenso. Y no podemos olvidar que en el espacio nadie puede oír tus gritos… porque no hay nada de aire. El traje espacial tiene que ser capaz de regular adecuadamente, durante un cierto tiempo, las condiciones en su interior de forma que un ser humano pueda sobrevivir. Es por ello por lo que suelen parecer tan aparatosos. Toda esa complicación te está salvando la vida. En el fondo, tienes que crear una pequeña Tierra dentro de tu traje, y eso no es fácil (normalmente necesitas todo un planeta).

Cuando salen a Marte, realmente las condiciones no son mucho mejores. Sólo son un poco mejores. Las temperaturas en Marte son bastante bajas. Aunque en el verano ecuatorial se pueden alcanzar temperaturas de 35º, lo normal es que estén, en el mejor momento, entre 2º y -70º. Normalmente habría menos. Además, la escasa atmosfera marciana está compuesta, en un 95%, de CO2, teniendo sólo un 0,14% de oxígeno. Es algo completamente irrespirable para los seres humanos. Y queda, claro, que la presión atmosférica ya hemos visto que es extremadamente baja. Por lo que a diferencia de los que se ven en la película, deberían estar presurizados, y su sistema de soporte vital debería ser un poco más aparatoso.

Tampoco pillo lo de pintarlos de naranja en Marte. Será para que no se noten las manchas.

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Jessica Chastain, lista para salir audazmente al espacio y sobrevivir (FOX)

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Jessica Chastain, lista para salir a Marte y probablemente pasar un mal rato (FOX)

“Más valen dos bocados de vaca que siete de patata”

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta Watney en su odisea marciana es no morir de hambre. Para ello, tiene dos golpes de suerte. Uno es ser el botánico de la misión, lo que ayuda mucho a la hora de cultivar. El otro es que la estancia en Marte coincidía con Acción de Gracias, por lo que llevaban patatas para celebrarlo (algo que le costó un cierto trabajo lograr al autor, Andy Weir, como se puede ver en este artículo -en inglés-).

Usando las patatas que llevaban, tierra de Marte, tierra que llevaban desde la Tierra precisamente para estudiar la posibilidad de cultivar en Marte, sus heces, y las de sus compañeros (tiene que ser toda una experiencia), así como grandes cantidades de agua, Watney consigue su objetivo. Esto es bastante realista, en general.

Hay una cosa que no tuvo en cuenta el autor, porque en su momento no se sabía, y es que la tierra marciana contiene percloratos, que es una sal perjudicial para los humanos. Afortunadamente, lavando la tierra con abundante agua se pueden eliminar. El conseguir agua a partir de la hidracina, como hace, también se puede conseguir, pero teniendo en cuenta que la hidracina es extremadamente tóxica, sería mucho mejor si no lo hiciera en su hábitat.

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Mark Watney mirando con hambre su cultivo (FOX)

Hasta el infinito y más allá

Me temo que el artículo ya es bastante largo, y aún quedarían bastantes cosas por comentar. En un resumen rápido, los vehículos que aparecen son en general bastante realistas, aunque en la realidad probablemente sean menos espaciosos (el volumen de más es dinero en el lanzamiento; hay que ahorrar). Hay un gran problema tanto en el libro como en la novela con la radiación. Simplemente se comenta que todo está protegido, pero teniendo en cuenta que las paredes del hábitat son principalmente lona, parece poco probable. Y en Marte hay bastante radiación.

Una cosa queda clara, tanto en la peli como en el libro. La cinta americana vale para todo. Lo mismo te repara un casco, que un traje, que un hábitat. Dado que la cinta americana funciona en el vacío, no sería algo improbable (aunque en el libro también usa otros adhesivos).

La idea de usar la Pathfinder para comunicarse con la Tierra, por muy extraña que parezca, podría funcionar. La vieja sonda no tiene los brillantes LEDs de la película, pero parece que sí tiene un puerto que permitiría la comunicación por mensajes de texto (siempre teniendo en cuenta que un mensaje de Marte a la Tierra tardaría entre 3 y 20 minutos, y la respuesta otros tantos).

Ya en la parte final, el quitar la cubierta metálica del cohete, y reemplazarla por lona, no sería descabellado que funcionara. Como hemos visto, la densidad de la atmósfera es muy pequeña, por lo que el impacto en el lanzamiento sería pequeño. Otra cosa es el uso del aire para conseguir empuje, tanto por parte del astronauta como en la Hermes. Volar una parte de la nave para que el aire escapando genere empuje, aunque es una maniobra extremadamente peligrosa, funcionaría. En el fondo, un motor cohete funciona así, echando gas muy rápido en una dirección, para moverte en la contraria. No estoy seguro de que se consiguieran los 29 m/s que comenta el libro, eso sí, y sería algo bastante descontrolado. Por otro lado, lo de usar el aire del traje para impulsarse no funcionaría muy bien. Al abrir una brecha, el traje probablemente se pegaría a la mano, cerrando el hueco y cancelando el empuje. En el libro, por ejemplo, descartan esa idea completamente. Es más, nadie haría maniobras fuera del vehículo sin ir unidos por un cable a una parte de la nave. De hacerlo, lo más seguro es que pasaríamos de ver “Marte” a ver “Gravity 2: La Venganza Roja”.

Conclusión

La película es realmente interesante, y como todo vehículo de Hollywood, mezcla cosas realistas con cosas un poco más fantasiosas. Yo, personalmente, recomiendo encarecidamente leer el libro. Complementa magníficamente a la película, y es muy entretenido y divertido. Da mejor impresión del humor socarrón de Watney, además de que describe de una manera muy clara alguno de los elementos técnicos de la historia (en mi opinión, la descripción de la causa del fallo del cohete es magistral).

La conclusión más importante de esta película es clara. Si vas a ir a algún sitio hostil, lleva cinta americana. Metros y metros de cinta americana.

Y patatas.

Para saber más:

Author: Javier Atapuerca
Head of Mission Analysis and Studies Section (GMV)

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Las opiniones vertidas por el autor son enteramente suyas y no siempre representan la opinión de GMV
The author’s views are entirely his own and may not reflect the views of GMV
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    10 opiniones en “Unos comentarios sobre MARTE (The Martian)

    1. Helena

      Magnífico artículo. Entretenido y educativo.
      Habrá que leer el libro y hacer acopio de cinta americana y patatas (por si acaso)
      ¡Enhorabuena!

    2. Sildavia Viajes

      En estos momentos tan difíciles de confinamiento, gracias por hacernos soñar con viajar, aunque Marte nos quede un poco lejos aun, pero la tecnología granito a granito lo conseguirá con empresas como la vuestra que toca tecnología punta para hacer nuestra sociedad más fácil.

      1. Javier Atapuerca

        Marte nos queda un poco lejos a las personas, pero tenemos satélites y, sobre todo, robots en su superficie, que nos muestran lo maravilloso y fascinante que puede ser ese mundo.

        Esperemos que dentro de poco podamos volver a viajar, aunque sea en nuestro querido planeta azul (y, ¿quién sabe?, quizás el programa Artemisa nos lleve de nuevo a la Luna).

        Muchas gracias por comentar, un saludo.

    3. Interlibros

      Como me gusta el espacio. Algún día me gustaría viajar al espacio, aunque no tengo la capacitación ni el talento XD pero seria lindo.

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