Primeros resultados de la misión Lisa Pathfinder

La misión LISA Pathfinder de la ESA ya ha demostrado la tecnología necesaria para construir un observatorio de ondas gravitatorias en el Espacio. Esa ha sido la conclusión extraída de la presentación de resultados de la misión celebrada el pasado día 7 de junio en el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC) de Villanueva de la Cañada, Madrid.

LISA

Lanzado en diciembre de 2015, el satélite viajó hasta su órbita operativa a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol, donde comenzó su misión científica el 1 de marzo. Tras solo dos meses de operaciones científicas, los resultados muestran que los dos cubos idénticos de una aleación de oro y platino alojados en la nave se encuentran en caída libre, bajo la influencia exclusiva de la gravedad y sin someterse a otras fuerzas externas, con una precisión más de cinco veces mayor de lo exigido inicialmente.

La demostración de las tecnologías clave de la misión abre la puerta al desarrollo de un gran observatorio espacial, capaz de detectar ondas gravitatorias procedentes de una gran variedad de objetos exóticos en el Universo.

Estas ondas, que Albert Einstein predijo hace un siglo, son ondulaciones en el tejido espacio-temporal que se mueven a la velocidad de la luz, y que fueron detectadas por primera vez de forma directa gracias al Observatorio de interferometría láser de ondas gravitatorias (LIGO) en septiembre de 2015.

GMV ha tenido una participación relevante en el consorcio industrial dirigido por Airbus Defence & Space Ltd. encargado de la misión. Entre las actividades desarrolladas por GMV destacan la responsabilidad de la validación del software de la carga útil de la misión o LTP (LISA Techonology Package); el soporte al análisis de misión y al control de órbita del Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC); y el soporte a la gestión de datos científicos desde el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC).