GMV reúne a destacados científicos europeos en la conferencia “Asteroids: A vision of the future”

Complementa el evento “Asteroid Impact Mission (AIM) Science Meeting” que ha tenido lugar los días 1 y 2 de marzo en El Centro Europeo de Astronomía Espacial de la Agencia (ESAC/ESA)

GMV es responsable del diseño del análisis de misión y del Guiado, Navegación y Control (GNC) de la misión AIM. Asimismo contribuye a la definición de las operaciones hacia su destino

La ESA decidirá en diciembre de este año si aprueba la misión, y de ser así, AIM sería lanzada en 2020

La multinacional tecnológica GMV ha celebrado en su sede de Madrid, la conferencia “Asteroides: A visión of the future”, donde reunió a científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) y expertos de la industria en materia de exploración y futuras misiones a asteroides.

El encuentro comenzó con una demostración de la fase de aterrizaje de la misión AIM (Asteroid Impact Mission) en platform-art©, laboratorio de ensayos robóticos avanzado de GMV. A continuación, fue el tiempo de las presentaciones de los expertos: en primer lugar intervino Nicolas Altobelli, científico de la ESA de la división de Operaciones de Ciencia del Sistema Solar, que presentó la ponencia “Rosetta: una retrospectiva en montar un cometa... ¡y más por venir!". Acto seguido, Andrea Accomazzo, Director de Operaciones de Rosetta y actualmente Jefe de la división de misiones solares y planetarias del Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC), fue el experto encargado de la presentación “Rosetta: un precursor para la protección planetaria”. Como colofón del evento, los asistentes tuvieron la oportunidad de asistir a una proyección sobre la misión realizado por una de las mejores especialistas del mundo en la técnica del Sand Art.

La conferencia ha sido realizada como complemento al evento “Asteroid Impact Mission (AIM) Science Meeting” que organiza la ESA durante los días 1 y 2 de marzo en el Centro Europeo de Astronomía Espacial de la Agencia (ESAC/ESA).

En la actualidad GMV es responsable tanto del análisis de misión como del (Guiado, Navegación y Control (GNC) de la misión AIM. Asimismo, contribuye a la definición de las operaciones hacia su destino, el asteroide binario Dydimos.

La ESA decidirá en 2016 si aprueba la misión, y de ser así, AIM sería lanzada en 2020, llegaría 18 meses más tarde a Didymoon y comenzaría entonces su análisis.

En este sentido, Mariella Graziano, directora de Sistemas Espaciales de GMV, subrayó la importancia de la misión AIM de la Agencia Espacial Europea entorno a su próximo lanzamiento con destino al asteroide Dydimos. Se trata de un asteroide binario cuyo cuerpo principal mide 800 metros y el secundario, denominado Dydimoon, que mide 170m, estando distanciados unos 1.2km entre ellos. La ESA planea lanzar una misión de bajo coste denominada AIM (Asteroid Impact Mission) a este asteroide binario, para determinar de manera detallada la transferencia de energía que resulta del choque de una sonda contra el cometa secundario (que se observa midiendo la velocidad del cometa después del choque y fotografiando el cráter consecuencia del choque) y también observar el polvo en suspensión antes y después del choque. El objetivo es explorar y demostrar tecnologías para futuras misiones hacia asteroides, estudiando qué podemos hacer para pararlos antes de una posible caída e impacto en la Tierra. La labor de GMV es relevante en este punto, ya que es responsable del análisis de misión, del subsistema GNC (Guiado, Navegación y Control) y de una parte importante del diseño de las operaciones, en uno de los dos estudios en marcha de la Agencia Espacial Europea.

Entre los aspectos que hacen de AIM una misión única destacan:

  • Equilibrada colaboración internacional entre ESA y NASA en aras de la protección planetaria
  • Primera misión hacia un asteroide binario lo que implica un importante componente científico
  • Demostración de diversas tecnologías avanzadas claves para futuras misiones de exploración interplanetaria
  • Utilización de pequeños satélites (Cubesat) para misiones de ciencia

AIM es parte activa del proyecto AIDA (Asteroid Impact and Deflection Assessment) de la ESA del DLR (Alemania), del Observatoire de la Côte d´Azur (Francia), NASA, y Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory (JHU/APL), destinado a evaluar el potencial de la técnica del proyectil cinético para desviar asteroides cercanos. El segundo elemento de esta misión es el satélite DART (Double Asteroid Redirection Test), que es americano. El coste previsto de AIM, misión considerada de bajo coste, es de 200 millones de euros. El destino de la misión AIM se decidirá en la próxima Conferencia Ministerial prevista para finales de 2016. De ser aprobada la misión, AIM sería lanzada en 2020 por un cohete Soyuz-ST desde la Guayana Francesa rumbo al asteroide Didymos. Llegaría 18 meses más tarde y comenzaría entonces el análisis de Didymoon, cuando el sistema binario pasase a aproximadamente 11 millones de kilómetros de la Tierra (30 veces la distancia de la Luna).

AIM se dirigirá hacia Didymoon y lo estudiará empleando dos radares, la cámara infrarroja TIRI (Thermal Imager) y la cámara VIS (Visual Imaging System), que creará un mapa con una resolución de un metro. Al mismo tiempo, AIM volará dos mini satélites para dedicarlos a la ciencia y también el Lander MASCOT-2 del Centro de Investigación Aeronáutica y Espacial de Alemania, DRL. Una de las novedades de la misión es que la sonda empleará el sistema de comunicaciones Optel-D mediante láser para enviar la información recogida a la Tierra, concretamente a la estación terrestre OGS (Optical Ground Station) de la ESA en Tenerife.

En octubre de 2022 AIM observará el impacto del satélite DART contra Didymoon a 6 Km/s. DART llevará una cámara que tomará imágenes del asteroide con una resolución de hasta 20 centímetros momentos antes del choque. AIM y DART trabajarán conjuntamente con el fin de determinar la transferencia de energía que resulta del choque de DART contra el cometa secundario y observar el polvo en suspensión antes y después del choque.

Según Graziano, “de la misión AIM hay que destacar tanto su alto valor científico y su avanzado componente tecnológico como su enorme potencial de contribución al problema de la defensa planetaria y la ecuánime cooperación internacional”.

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